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lunes, 10 de septiembre de 2007

Políticamente incorrecto

Pues sí, hace más de 40 días que el verano ha asolado, nunca mejor dicho, este blog. Tras este descanso del guerrero, espero que con este primer comentario retomemos el ritmo anterior y Miss Peras, Xixarro y algún otro -ojalá se animaran todos- sigan aportando su tiempo a estas páginas.

Pero entremos en materia. Acabo de leer las declaraciones de Eva Martín, portavoz del Partido Popular en Granada y no puedo por menos que identificarme plenamente con las mismas. Sé que hablar al mismo tiempo de delincuencia e inmigración se considera algo políticamente incorrecto, pero es la triste realidad.

No voy a alargarme mucho porque en la noticia, que os recomiendo encarecidamente que leáis, están todos los argumentos al respecto. Resumiéndolo mucho: la entrada masiva de inmigrantes sin control ha traído consigo un aumento de la delincuencia; se trata, además, de un tipo de delincuencia diferente al "habitual y autóctono", más duro, cruento y salvaje.

Se puede intentar articular un sinfín de medidas para paliarlo (y algunas ya las hemos apuntado aquí, en este mismo blog). Y no me extiendo más porque lo que me interesa es que, si queda por aquí algún lector tras este estéril verano, se pronuncie al respecto. Ánimo, que empiece el debate.

lunes, 30 de julio de 2007

Las mafias asesinas extremistas de España

Presumimos de ser un país avanzado y demócrata. De ser una civilización educada en valores que proponen la igualdad entre sexos, razas, credos o ideas políticas. Mezclamos nuestras culturas desde hace siglos, creando una aleación propia, fruto de esa fusión, que nos define como españoles. Como aleación, tenemos multitud de propiedades, que varían ligeramente según seamos de una región u otra, en forma de variedad de culturas y costumbres. De la misma manera, nuestro paisaje cambia y tenemos bosques, llanuras, desiertos, ríos, huertas, campos, etc. Todo ello conforma una hermosa piel que cubre la masa peninsular, dándole el aspecto tan hermoso que conocemos.

En medio de este paraíso, en el cual me ha tocado vivir, encontramos situaciones tan especiales, como fantásticas; término que uso no en el sentido que le daría Walt Disney, si no más bien en el que usaría Edgar Allan Poe, por terroríficas.

Hablo de la situación de terror y violencia de esas localidades vascas aisladas entre montañas, unas cuantas de las cuales ahora se manifiestan -como si de Belcebú se tratara- en contra del trazado del AVE que les ha de cruzar y que les ha de hacer la vida más sencilla y fácil. Con un comportamiento típico de un neandertal, los cuales hacían la cópula con sus parejas señalándoles el deseo mediante un gesto de las manos (quizá unido a un gruñido) y éstas se prestaban indiferentes al acto sexual (por ser meramente reproductor, para poder engendrar a otros seres primitivos), estos abertzales asustan, amedrentan, atacan, amenazan, y gobiernan con mano de sangre los ayuntamientos de estas pequeñas localidades, en contra del gobierno establecido por las urnas.

Yo me pregunto cómo un gobierno regional o nacional permite que estas cosas ocurran. Cuando se trata de defender la democracia a nuestros políticos se les llenan las bocas de palabras hermosas, que no dejan de ser brindis al sol, viendo el escaso efecto que tienen en los reducidos cerebros de estos cabestros que atemorizan a sus vecinos. Siendo entonces que la seguridad ciudadana, sus derechos civiles, su autoridad democráticamente establecida y su vida misma están en auténtico peligro, ¿por qué no intervienen las fuerzas y cuerpos de seguridad de estado? ¿Qué temen, que les salgan a la calle con pancartas gritando "fascistas, fuera de aquí", y otros elogios similares? ¿Qué deberían defender nuestras fuerzas policiales si no es el estricto cumplimento de la legalidad vigente? ¿Acaso debemos aceptar que quien viola la ley debe quedar impune? ¿Sería un problema enviar, por ejemplo, destacamentos de la Guardia Civil que protegieran la zona, la vigilaran y pacificaran simplemente mostrando su presencia, para amedrentar a quien no quiera seguir las reglas de juego civiles existentes?

¡Ah, no! Eso sería autoritarismo. Falta de democracia. Los derechos fundamentales de cuatro mafiosos quedarían anulados y no podrían ejercer su derecho a extorsionar libremente. Y claro, estarían de por medio cosas como la invasión de competencias territoriales, la libertad de expresión -mediante cartas de extorsión, amenazas de bomba y similares-, volverían los fantasmas del pasado -quizá Franco se levantara de su tumba-, seríamos unos ocupacionistas, conquistadores, saqueadores, etc.

Sí, mejor si no hacemos nada. Total, yo esos pueblos no los pienso pisar en mi vida. Sería como ir a territorio talibán, como les ha pasado a los pobres surcoreanos esos que salen en los medios de comunicación.

¿Que por qué digo esto? Lean este enlace y lo sabrán.

http://www.interviu.es/default.asp?idpublicacio_PK=39&idioma=CAS&idnoticia_PK=43736&idseccio_PK=547&h=