Tras la amable sugerencia de Miss Peras no me queda otro remedio que ponerme a escribir (no sabéis cómo se las gasta cuando no se le hace caso...). Bromas aparte, en un comentario de mi entrada anterior, nuestra compañera nos pide nuestra impresión personal a los que hubiéramos estado en la clausura de la Conferencia Política del Partido Popular del pasado fin de semana.Os relataré mis sensaciones del pasado domingo. Para empezar, Génova le dio mucha importancia al acto de clausura que entienden es el verdadero arranque de la campaña electoral. Por eso, semanas antes habían asignado un número de autobuses a cada sede de distrito de Madrid con la "petición" de que se llenasen de afiliados y simpatizantes dispuestos a agitar la banderita el domingo en la mañana. En mi opinión el acto fue realmente impactante, consiguiendo llenar el aforo del Madrid Arena (12.000 expectadores) más el parquet central. Hubo gente que no encontró asiento y estuvo de pie, por lo que supongo que se superaron ampliamente los 13.000 asistentes.
Debo reconocer que no acudí ilusionado pues me parecía muy pronto para una movilización así. Os reconozco, ahora que no hay nadie pendiente, que no me gustan los mítines políticos y sólo acudo a ellos por solidaridad con mi partido. Son actos para la galería y en raras ocasiones se escucha algo interesante en ellos. Podéis comprender mi ilusión de aquella fría mañana de domingo por acudir a la Casa de Campo, recién llegado de un viaje y aún con la legaña puesta. Además me resultaba muy "temprano": Los que participamos en las sedes de los municipios y distritos, sabemos que en campaña la actividad y la movilización es frenética pero... ¿cuatro meses antes?
Cuando volvía a casa comprendí la insistencia de Génova en potenciar el acto: el discurso de Rajoy fue la campana de salida a la campaña electoral y en él se resumieron los puntos fuertes y las líneas básicas del programa con el que nos presentamos a las próximas generales. Quien quiera leerlo puede hacerlo aquí. Se trató, por tanto, de un acto realmente importante y, finalmente, se desarrolló como se pretendía.
Intervinieron cuatro oradores y en este orden: Juan Costa, Alberto Ruiz-Gallardón, Esperanza Aguirre y Mariano Rajoy. Juan Costa estuvo "limpio y aseado" en un discurso técnico y al grano. Comentó la dinámica de trabajo que habían desarrollado y la importancia de lo que allí se había tratado en los días anteriores. Alberto estuvo bien, sin excesivos fuegos artificiales pero bien, su mensaje no resultó muy mitinero y recalcó la importancia de las ideas y del proyecto que allí se había terminado de gestar y que debe llevar a Mariano a la Moncloa. Esperanza estuvo en su salsa, es un animal político. Su tono fue absolutamente arrollador, mitinero, transmitiendo ése hambre que le caracteriza, ese contagioso apetito por el triunfo electoral. Consiguió los más sonoros aplausos de la mañana. Finalmente intervino Rajoy.
Tras la explosión de la Aguirre, tal vez todos esperábamos cierto "continuismo" en el discurso de Rajoy... pero no fue así. Don Mariano no enfervoriza a las masas y lo que transmite es una imagen de seriedad y reflexión muy positiva pero muy poco mitinera. Allí escuchamos el discurso de un político de verdad, el discurso que se podía haber escuchado en las Cortes o en cualquier otro trascendente púlpito.
No voy a comentaros el contenido del discurso porque ya se han encargado los periódicos de difundirlo sobradamente... y después de los enlaces que os he puesto vosotros ya lo habréis leído también. Así dejamos tema para los comentarios también. Sí me gustaría mencionar, sin embargo, que todos los datos confirman que nuestro Congreso Permanente es una de las fuentes de inspiración y "libro de cabecera" de Juan Costa, Acebes, Pío, Rajoy... Muchos de los temas que se han tratado aquí están recogidos en el programa con el que nos presentamos en marzo y en términos muy similares. Me alegra comprobar que no andamos muy desencaminados.