Resulta increible escuchar a todo un fiscal del Tribunal Supremo, ahora metido a Ministro de Justicia y muy original, por cierto, que las leyes en España han de ser aplicadas cuando "la jugada lo aconseje". Esta interpretación de la Justicia, y más viniendo de un supuesto profesional de la misma, no deja de ser inquietante. Podéis leer la vergonzosa declaración aquí. Por otro lado es la confirmación más contundente de la forma de hacer política de todo un Gobierno que absolutamente siempre ha actuado en interés propio y nunca del pueblo español. La vergonzosa actuación de Garzón encarcelando ahora a la mesa de Batasuna es otra muestra más de esta relajada y subjetiva forma de entender la Ley.
Nada más llegar al gobierno, hace tres años y medio, Zapatero derogó todas las leyes que le resultaban incómodas o que le iban a dificultar sus alocados planes de futuro. Así, nos encontramos ahora en situaciones absurdas que no permiten, por ejemplo, expulsar a un inmigrante cuando delinque o impedir que un Presidente de una Comunidad Autónoma convoque un referendo secesionista... que no será ilegal precisamente por haber derogado la Ley que lo prohibía.
Este socialismo autocomplaciente y de conveniencia está destrozando nuestro país. Para que una nación pueda presumir de fortaleza, entre otras cosas ha de tener un sistema jurídico que lo vertebre y, a ser posible, con la mayor independencia del resto de los poderes. Cuando se utilizan las leyes en beneficio propio es muy difícil transmitir la imagen limpia e imperturbable que una democracia moderna debe irradiar. España es hoy un país turbio, en el que los ciudadanos vagamos sin confianza ninguna en la Justicia, en quienes la imparten y en las leyes que rigen nuestros destinos que, sabemos, quedan sometidos a los caprichos del Gobierno.
La Ley ha de erigirse en el instrumento que nos garantice protección ante el mal y la injusticia humana y ha de impartirse de forma firme y sin fisuras. En el 2004, sin ser un sistema perfecto, el poder judicial trabajaba con herramientas cada vez más perfeccionadas ante la delincuencia y el terrorismo. Y así es como hay que actuar, respetando y aplicando siempre la ley, sin plazos ni concesiones.
Lo que estamos viviendo con este Gobierno es vergonzoso... y descorazonador.