Al parecer, ETA se ha cansado de un Gobierno titubeante que no se atreve a dar los pasos decisivos para la paz -que tan altruistamente le han indicando- y ha dado por finalizada la tregua.
Las “negociaciones de paz” han puesto al partido socialista en una situación límite. En sus filas, el debate era encarnizado. Aquellos que veían horrorizados cómo el Gobierno estaba dispuesto a desmembrar el país, pasaban por momentos de desesperación extrema. Los adeptos al Presidente, sin embargo, le observaban embelesados, embriagados por la sobredosis de “alianza de civilizaciones” – y es que tantas palabras vacuas o embelesan o espantan-. Entretanto, unos y otros se dirigían las más furibundas de las miradas. Cada día que avanzaba el calendario, era un paso más hacia la cataclismo dentro de PSOE.
Muy hábilmente, este Gobierno huidizo escurría culpas hacia un lado y hacia el otro – aunque casi todas caía hacia el lado del PP, la verdad-.
Además, las Elecciones no refrendaron la política de Zapatero. En Navarra se planteaba un escenario que hacía imposible que las cábalas del Presidente dieran el fruto habitual: engañar a unos y a otros, decir a cada uno lo que quieren oír y hacer lo contrario siempre de los que se dice. El panorama navarro requería tomar decisiones valientes: lo único que ZP no sabe hacer.
Y aquí se encontraba nuestro nunca suficiente denostado Presidente, en un cruce de caminos imposible. Con el partido socialista desgajándose y con una sociedad oscilante entre la crispación máxima y la apatía total.
Y entonces viene la ETA y zas: fin de la tregua. Raudo sale ZP, dando un puñetazo sobre la mesa, eso sí flojito, muy flojito. Y nos suelta un discursito de esos suyos que quieren decir una cosa y la contraria.
Los presi-embelesados ahora lo están más que nunca. Al fin y al cabo, Zapatero ha hecho todo lo que ha podido: la culpa es del PP.
Y los otros, los disidentes, suspiran aliviados. Ya estaban pensando en que tenían que salir huyendo para tirarse a los brazos de Savater, o lo que es peor, a los del PP. Pero no. Hoy se les ha llenado el pecho de orgullo al oír a su Presidente decir que iba a luchar con firmeza contra el terrorismo. ¿Cómo han podido desconfiar?
En fin, parece que a ZP no le va a venir muy mal la ruptura de la tregua de cara a las Generales: su Partido se recompone, no tiene que decidir sobre Navarra, el “proceso de paz” ha fracasado por culpa del PP y él demuestra su firmeza contra el terrorismo regresando a la cárcel al asesino de Juana.
En ETA, muy listos no serán, pero desde luego no son tontos. Ruptura trampa dicen algunos
Las “negociaciones de paz” han puesto al partido socialista en una situación límite. En sus filas, el debate era encarnizado. Aquellos que veían horrorizados cómo el Gobierno estaba dispuesto a desmembrar el país, pasaban por momentos de desesperación extrema. Los adeptos al Presidente, sin embargo, le observaban embelesados, embriagados por la sobredosis de “alianza de civilizaciones” – y es que tantas palabras vacuas o embelesan o espantan-. Entretanto, unos y otros se dirigían las más furibundas de las miradas. Cada día que avanzaba el calendario, era un paso más hacia la cataclismo dentro de PSOE.
Muy hábilmente, este Gobierno huidizo escurría culpas hacia un lado y hacia el otro – aunque casi todas caía hacia el lado del PP, la verdad-.
Además, las Elecciones no refrendaron la política de Zapatero. En Navarra se planteaba un escenario que hacía imposible que las cábalas del Presidente dieran el fruto habitual: engañar a unos y a otros, decir a cada uno lo que quieren oír y hacer lo contrario siempre de los que se dice. El panorama navarro requería tomar decisiones valientes: lo único que ZP no sabe hacer.
Y aquí se encontraba nuestro nunca suficiente denostado Presidente, en un cruce de caminos imposible. Con el partido socialista desgajándose y con una sociedad oscilante entre la crispación máxima y la apatía total.
Y entonces viene la ETA y zas: fin de la tregua. Raudo sale ZP, dando un puñetazo sobre la mesa, eso sí flojito, muy flojito. Y nos suelta un discursito de esos suyos que quieren decir una cosa y la contraria.
Los presi-embelesados ahora lo están más que nunca. Al fin y al cabo, Zapatero ha hecho todo lo que ha podido: la culpa es del PP.
Y los otros, los disidentes, suspiran aliviados. Ya estaban pensando en que tenían que salir huyendo para tirarse a los brazos de Savater, o lo que es peor, a los del PP. Pero no. Hoy se les ha llenado el pecho de orgullo al oír a su Presidente decir que iba a luchar con firmeza contra el terrorismo. ¿Cómo han podido desconfiar?
En fin, parece que a ZP no le va a venir muy mal la ruptura de la tregua de cara a las Generales: su Partido se recompone, no tiene que decidir sobre Navarra, el “proceso de paz” ha fracasado por culpa del PP y él demuestra su firmeza contra el terrorismo regresando a la cárcel al asesino de Juana.
En ETA, muy listos no serán, pero desde luego no son tontos. Ruptura trampa dicen algunos
